Hace unos meses empecé a trabajar con un hombre de 63 años que sufre distonía desde hace 30 años. La distonía es un trastorno neurológico. Con la distonía los músculos se contraen de manera involuntaria, lo que provoca movimientos repetidos o de torsión. La enfermedad puede afectar una parte del cuerpo (distonía focal), dos o más partes adyacentes (distonía segmentaria) o todas las partes del cuerpo (distonía general). Los espasmos pueden ser dolorosos e interferir con las actividades diarias.
En el artículo se detalla el trabajo realizado y los cambios observados en esta persona. El trabajo de recuperación —que sigue en marcha— se basa en los principios de la Técnica Alexander. Los facultativos (neurólogos) que tratan a mi alumno-cliente están sorprendidos de los cambioa tan apreciables y de la mejoría observada, especialmente cuando el proceso llevaba años sin avances, y han decidido ajustar las dosis de medicación a fin de ir comprobando su evolución en combinación con las lecciones de Técnica Alexander.
El proceso que aquí se describe no es exhaustivo y continúa en marcha. Los cambios observados reflejan un caso individual y pueden no ser aplicables a todas las personas con distonía, pero entendemos que podrían servir de referencia a otros pacientes de esta enfermedad, y para futuras experiencias y estudios. A continuación se detallan los cambios fisiológicos, funcionales, y psico-emocionales más importantes logrados en los cuatro meses de referencia.
Cambios a nivel fisiológico
- Desaparición del dolor en el brazo derecho, en el cuello y en la cabeza. (“¡Ya ni me acuerdo del dolor!”, dice Ander).
- Desaparición prácticamente total de la hipertrofía muscular en el cuello («me daba la sensación de que era como el cuello de un rinoceronte», comenta Ander ahora).
- Desaparición de movimiento espasmódico del brazo derecho
- Desaparición muy apreciable (70%-80%) de movimientos espasmódicos de los dedos de la mano derecha
- Reorganización de la región pélvica (caderas) y desaparición de la excesiva curvatura lumbar.
- Mayor tono muscular e interconexión (individuación) corporal en piernas, lumbares y hombros.
Cambios a nivel funcional
- Recuperación del carné de conducir que le había sido retirado varios meses antes de comenzar el tratamiento debido a su estado.
- Recuperación de la capacidad para trasladar objetos con las manos. Antes Ander no podía llevar la taza de café de la barra a la mesa porque se le caía. Al poco de empezar su trabajo conmigo, un día me confesó sonriendo que esa mañana lo había hecho de manera repetida solo por el placer de poder hacerlo.
- Recuperación de la capacidad para comer (llevarse el cubierto a la boca) sin “sujetarse” la cabeza.
- Recuperación de la capacidad de realizar actividades al aire libre sin gafas de sol (antes no podía).
- Recuperación de la capacidad de realizar tareas en posiciones exigentes , como agacharse para podar setos (antes no podía).
Cambios a nivel psico-emocional
- Mayor sensación de control y autonomía personal.
- Aprendizaje de herramientas de gestión postural, movilidad y coordinación.
- Mayor calidad de vida y sensación de bienestar.
Puedes ver el artículo completo aquí.
Enrique Gorostegi, Profesor Titulado de Técnica Alexander (miembro de STAT, ISATT, APTAE).