Técnica Alexander y distonía: una experiencia empírica
Introducción
En diciembre de 2023 empecé a trabajar con un hombre de 63 años que sufre distonía desde hace 30 años. El presente artículo describe la experiencia desde una perspectiva empírica (situación de inicio, trabajo desarrollado, resultados observados) a partir de la aplicación de los principios de la Técnica Alexander[1].
Como profesor de Técnica Alexander el objetivo del artículo es comunicar de manera detallada las observaciones sobre la evolución de una persona con distonía a partir de la enseñanza, el aprendizaje y la aplicación de esta Técnica.
El artículo no es médico y no pretende utilizar terminología médica, salvo la que se pueda desprender de la información aportada por el alumno, como nombres de medicamentos.
El proceso que aquí se describe no es exhaustivo y continúa en marcha. Los cambios observados reflejan un caso individual y pueden no ser aplicables a todas las personas con distonía, pero entendemos que podrían servir de referencia para futuras experiencias y estudios.
Descripción de la situación
La primera vez que vi a Ander[2] este ofrecía la imagen de una persona con importantes dificultades. Tenía la cabeza totalmente girada hacia el lado derecho y el mentón casi pegado a la axila. La inclinación y rigidez eran tales que no se le apreciaba el cuello. Los brazos y las manos se movían espasmódicamente, especialmente el lado derecho. Ander me dijo que tenía un fuerte dolor en el brazo derecho que le subía por la nuca hasta la corona de la cabeza. La espalda mostraba una pronunciada curvatura de la zona lumbar (hiperlordosis); la postura era tal que parecía que en cualquier momento podría caerse de espaldas. Su habla era dificultosa y costaba entender lo que decía. La parte posterior del cuello mostraba una gran hipertrofia. De hecho, el propio Ander me dice ahora que la imagen visual de su cuello que le venía a la mente entonces —ahora ya no— era la del cuello de un rinoceronte.
Ander me entregó los informes médicos y descripción de la medicación que tomaba y comenzó a explicar su caso con sus propias palabras. Había sufrido un accidente hacía 30 años que le ocasionó un fuerte golpe en la cabeza y en la zona superior derecha del cuerpo. A los pocos días, empezó a notar problemas de rigidez en la posición de la cabeza y en la coordinación de sus movimientos, especialmente de cabeza y brazos. Durante estos 30 años, la problemática se extendió a dificultades del habla, a la aparición de movimientos espasmódicos y a incapacidad para sujetar objetos como tazas o platos, hipersensibilidad ante la luz, o dificultades para dormir. Todo esto acompañado de un fuerte dolor en el brazo y hombro derechos que se extendía por el cuello y subía por la nuca hasta la parte superior de la cabeza, a veces hasta la frente.
En este largo tiempo Ander ha probado diversos tipos de medicamentos (Toxina Botulínica, Nitoman, Rivotril), sin resultados tangibles.
Antes de empezar a recibir clases de Técnica Alexander, Ander llevaba un tiempo en tratamiento con Sinemet y Rivotril, y tenía previsto recibir una nueva inyección de toxina botulínica en un plazo próximo. Según me refirió Ander, su experiencia con este último tratamiento no era positiva ya que solía experimentar un retroceso en su autonomía y control para mover la cabeza durante varias semanas tras cada inyección. (La inyección al final no se proporcionó ante el cambio a mejor observado por el facultativo cuando Ander acudió a la consulta para concretar la intervención). Toda esta información ha sido aportada por el alumno.
Ander me comentó que se había interesado en la Técnica Alexander hacía algunos años pero que no había encontrado ningún especialista cercano al que poder acudir hasta entonces (diciembre de 2023).
Uno de los principios básicos de la Técnica Alexander es que, como profesor, mi primera responsabilidad consiste en no estimular (trigger) el instinto de “fight or flight” (resistencia o huida) en el alumno. Es decir, lo primero es recibir al que llega con una sonrisa y transmitir un uso postural —físico y psicológico— sereno, equilibrado y abierto. Con esa disposición empezamos a trabajar.
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Enfoque del trabajo realizado
Desde el comienzo hemos abordado y trabajado la problemática de Ander fundamentalmente a partir del estudio de los principios de la Técnica Alexander y de su aplicación desde un punto de vista práctico y teórico, siempre con un enfoque psico-físico integrado. [3]
Las sesiones (lecciones) constan de una parte de trabajo de reeducación neuromuscular tomando como base el trabajo consciente con silla (levantarse, sentarse), y en suelo; en simple movimiento (caminar, alcanzar un objeto); o en una actividad más compleja (juegos activos, como lanzar una pelota, expresividad corporal, e incluso canto). Como consecuencia natural de lo anterior se han producido cambios en su función respiratorio, que ha evolucionado favorablemente al unísono con la mejora general en la coordinación
La segunda parte de la sesión se desarrolla en posición supinada (cuerpo orientado hacia arriba) sobre camilla. Este trabajo ayuda a cimentar en una posición más estable y relajada el aprendizaje neuromuscular adquirido en la parte anterior.
El trabajo desarrollado consta de dos vectores principales: desde un punto de vista físico, la enseñanza de los principios de la Técnica Alexander y de cómo ponerlos en práctica por sí mismo le ayuda a Ander a “ir liberando” la enorme tensión muscular sobreacumulada por su organismo durante 30 años y manifestada principalmente en el dolor de brazo, hombros, cuello, cuero cabelludo, la hipertrofia del cuello o la atrofia muscular de la zona lumbar. La eliminación de la interferencia generada por la enorme tensión y rigidez muscular posibilita una reorganización más natural y orgánica del sistema músculo-esquelético.
Además, el enfoque tranquilo y seguro en el que se envuelven las sesiones y los avances que observa Ander contribuyen a incrementar su confianza y sensación de seguridad. Nuestra observación continuada y la experiencia adquirida apuntan a que la “confusión” en la emisión de señales/mensajes desde el cerebro al sistema músculo-esquelético, y que se manifiesta en el exceso de tensión (rigidez) y en la descoordinación y falta de control de determinadas posiciones y movimientos corporales, puede estar vinculada, cuando menos parcialmente, con la extraordinaria sobreestimulación de origen traumático (shock físico y emocional) resultante en el momento del accidente, además de otros posibles factores contextuales de carácter psico-emocional (duras experiencias vitales descritas por Ander en los días previos al accidente).
Cambios observados
A continuación se relacionan diversos cambios observados desde Diciembre 2023 hasta, aproximadamente, junio de 2024. Durante este periodo se desarrollaron 35 sesiones de entre 75 y 90 minutos cada una.
Cambios a nivel fisiológico
— Desaparición del dolor en el brazo derecho, en el cuello y en la cabeza. (“¡Ya ni me acuerdo del dolor!”, dice Ander).
— Desaparición de movimiento espasmódico del brazo derecho.
— Desaparición muy apreciable (70%-80%) de movimientos espasmódicos de los dedos de la mano derecha.
— Reorganización de la región pélvica (caderas) y desaparición de la excesiva curvatura lumbar.
— Reducción muy apreciable a la vista (90%-95%) de la hipertrofia de la musculatura de la parte posterior del cuello.
— Mayor elasticidad (visible, y reportada por el alumno) en la zona maxilar. Mayor facilidad muscular para abrir la boca, sonreír, etc.
— Desarrollo, fortalecimiento y mayor consistencia, fácilmente apreciable al tacto, de la musculatura en la región lumbar.
—Reducción notable del exceso de tensión en el tronco (zona media, pecho y hombros) y cuello (“ahora tengo cuello”, dice Ander con una sonrisa mientras se lleva la mano a la garganta).
— Mayor elasticidad de la musculatura intercostal, apreciable al tacto, consistente con una mejoría de la función respiratoria.
— Mayor individuación muscular (por ejemplo, capacidad para mover el antebrazo sin mover el hombro; o levantar los brazos sin tensionar el tronco).
—Desaparición, reportada por el alumno, de la hipersensibilidad a la luz y de los movimientos excesivos de los párpados.
Cambios a nivel funcional: observados y reportados por el alumno
— Recuperación del carné de conducir que le había sido retirado varios meses antes de comenzar el tratamiento debido a su estado.
— Recuperación de la capacidad para trasladar objetos con las manos. Antes Ander no podía llevar la taza de café de la barra a la mesa porque se le caía. Al poco de empezar su trabajo conmigo, un día me confesó sonriendo que esa mañana lo había hecho de manera repetida solo por el placer de poder hacerlo.
—Recuperación de la capacidad para comer (llevarse el cubierto a la boca) sin “sujetarse” la cabeza ((esta capacidad volvió a reducirse—sin llegar al punto inicial, sino dentro de la mejora generalizada—al aumentarse la dosis de Sinemet (ver nota 3). Desde la eliminación de este medicamento, ha vuelto a recuperar parte del terreno “desandado”).
— Recuperación de la capacidad de realizar actividades al aire libre sin gafas de sol (antes no podía).
— Recuperación de la capacidad de realizar tareas en posiciones exigentes , como agacharse para podar setos (antes no podía).
— Recuperación de la capacidad de levantar y controlar la cabeza a voluntad (esta capacidad volvió a reducirse—sin llegar al punto inicial, sino dentro de la mejora generalizada—al aumentarse la dosis de Sinemet (ver nota 3). Desde la eliminación de este medicamento, ha vuelto a recuperar parte del terreno “desandado”).
—Recuperación de la capacidad de levantar y girar la cabeza ante estímulos (por ejemplo, girarse para saludar a una persona que pasa a su espalda).
— Capacidad para efectuar diversos movimientos (por ejemplo, agacharse en sentadilla a voluntad, sin espasmos y de manera coordinada, con elevación de la cabeza por tiempo indeterminado (a voluntad).
— Mayor soltura y control generalizado en sus movimientos.
Cambios a nivel psico-emocional
— Mayor sensación de control y autonomía personal.
— Aprendizaje de herramientas de gestión postural, movilidad y coordinación.
— Mayor calidad de vida. Mejora de la autoestima y la sensación de bienestar.
Conclusión
La Técnica Alexander —descrita por su fundador como una técnica basada en la “inhibición de respuestas involuntarias y perjudiciales ante los estímulos y, por tanto como una técnica para el desarrollo del control sobre las reacciones humanas” [4] —ofrecer una opción de trabajo de reeducación postural y neuromuscular sistematizada y con una base empírica reconocida por expertos mundiales.[5]
El trabajo aquí presentado refleja un caso individual y no se postula que el proceso y los cambios observados sean generalizables a todos los casos de distonía. Ahora bien, se trata de una experiencia real y entendemos que sería de interés público seguir trabajando la Técnica Alexander con personas con distonía. Creemos que ampliar el conocimiento sobre las aportaciones de esta Técnica podría abrir la puerta a nuevas posibilidades y enfoques para el tratamiento y la mejora de la situación de las personas con distonía. La Técnica Alexander actúa a través de un enfoque neuromuscular extraordinariamente sensible y es absolutamente respetuosa con la dignidad (no hay contactos invasivos) del alumno.
Si bien esta disciplina centenaria no es una terapia, su enseñanza avanzada por medio de un profesor cualificado y su aplicación práctica con la guía de dicho profesional, puede resultar eficaz en casos de distonía en que otros enfoques no han aportado la mejoría deseada, o bien actuando de manera complementaria con dichos enfoques.
(C) Enrique Zaldua Gorostegi
Profesor Titulado de Técnica Alexander, Miembro de STAT, ISATT, APTAE
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización.
[1] La Técnica Alexander constituye, entre otras cosas, una metodología para la reeducación de los patrones de respuesta motriz a nivel neuromuscular. No es una terapia aunque el aprendizaje y la aplicación de sus principios puede tener amplios efectos beneficiosos para la salud y el bienestar de la persona. Su efectividad ha sido demostrada en la mejora y resolución de problemáticas diversas, desde afecciones músculo-esqueléticas, problemas de espalda etc. hasta la enfermedad de Parkinson, entre otras. Ver sobre el Parkinson: Parkinson’s UK y National Institutes of Health (Estados Unidos): sobre problemas de espalda (dolor lumbar): British Medical Journal; sobre dolor de cuello crónico Annals of Internal Medicine. Asimismo, la Técnica Alexander está integrada en el Sistema Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido y en otros sistemas de salud públicos (Estado de Victoria, Australia), además de contar con el reconocimiento de eminentes científicos (Premio Nobel de Medicina Nikolaas Tinbergen), expertos médicos (Dr. Jack Stern, neurocirujano), o de instituciones como la Facultad de Medicina de Harvard.
[2] El nombre ha sido cambiado a petición del alumno.
[3] Ante los cambios positivos observados, a partir del verano de 2024 los especialistas en neurología que siguen a Ander prescribieron un aumento en la dosis de medicación (Sinemet) a fin de “acompañar” o “potenciar” los efectos de las clases de Técnica Alexander. Este cambio no ha tenido los efectos esperados, incluso se observó un cierto retroceso respecto a los avances ya logrados desde el inicio de las sesiones. De cualquier modo, la evolución desde el punto de vista del alcance de la Técnica Alexander (que no buscar sustituir a la terapia médica), sigue siendo positiva y Ander sigue avanzando favorablemente, dentro de un proceso no linear, en su estado, uso, y función corporales.
[4] The Universal Constant in Living (1941), p. 88.
[5] El Premio Nobel de Fisiología o Medicina Nikolaas Tinbergen describió la Técnica Alexander como un “método extremadamente sofisticado de rehabilitación —recuperación incluso— del equipamiento muscular y, a través de este, de muchos otros órganos. Comparada con esta Técnica, muchos tipos de terapia física resultan sorprendentemente crudos y limitados en sus efectos”.
Según el Dr. Jack Stern, neurocirujano especializado en cirugía de la columna y considerado como uno de los 10 mejores cirujanos del estado de Nueva York (New York Magazine), la Técnica Alexander ofrece a sus pacientes la capacidad de re-aprender con un profesor cualificado cómo utilizar sus cuerpos de manera eficiente, con menos tensión y con el menor dolor posible (Body Learning, The Alexander Technique: A Neurosurgeon talks about the benefits of the Alexander Technique for Back Pain Sufferers).